Retomar el contacto con la naturaleza después de la llegada de un hijo es una de las experiencias más reconfortantes que existen, un auténtico soplo de energía y desconexión para toda la familia. Durante los primeros quince meses de nuestro bebé, la mochila portabebés se convirtió en nuestra mejor aliada para descubrir paisajes increíbles. Sin embargo, salir a la montaña con un peque tan tierno requiere una preparación minuciosa. Antes de calzarte las botas, recuerda revisar que en tu mochila no falte una muselina versátil que sirva como cambiador improvisado, pañales, toallitas, una muda completa de repuesto para el bebé y crema solar para proteger su delicada piel. Para vosotros, los papás, es imprescindible llevar una bolsa de plástico para recoger cualquier residuo, bastones de trekking para asegurar el equilibrio con el peso extra, abundante agua y snacks energéticos fáciles de comer en ruta, como fruta fresca, frutos secos, pan y algo de embutido.
Con la mochila bien equipada, el norte peninsular nos regala senderos perfectos donde el murmullo del agua y la sombra de los bosques atlánticos garantizan el éxito de la excursión.
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Monte Ulía en San Sebastián: los acantilados y el Faro de la Plata
San Sebastián nunca deja de sorprender, y la facilidad con la que podemos aislarnos del bullicio urbano para adentrarnos en plena naturaleza es una delicia. El Monte Ulía es uno de esos tesoros naturales que se deben recorrer en familia. Lo más cómodo es dejar el coche en el parking gratuito del monte y comenzar a caminar desde allí. A apenas 150 metros encontraréis el Albergue de Ulía, un sitio fantástico para tomar un café antes de salir o reponer fuerzas a la vuelta contemplando unas vistas inmejorables de la ciudad.
Nuestra excursión favorita sigue la ruta de los acantilados por la costa hasta el Faro de la Plata, cerca de Pasaia, un recorrido de ida y vuelta que completamos tranquilamente en unas tres horas siguiendo las marcas rojas y blancas de la GR-121, que forma parte del Camino de Santiago de la Costa. Durante el paseo caminaréis sobre una vieja calzada empedrada de origen medieval, construida con piedras de las canteras locales y dotada de ingeniosos sistemas de evacuación de aguas para las lluvias. Este espacio, escenario histórico de combates y naufragios por su carácter estratégico, culmina en el precioso faro del año 1855 y en las ruinas del Fuerte del Almirante, levantado durante la última Guerra Carlista para proteger la bahía de Pasaia.








De Orio a Zarautz entre viñedos de Txakoli
Otra etapa bellísima del Camino de la Costa es el sendero que conecta las localidades de Orio y Zarautz. Se trata de una caminata muy asequible de aproximadamente una hora y cuarenta minutos que os obsequiará con unas vistas espectaculares a las hileras de viñedos de Txakoli. La ruta pasa junto al camping de Zarautz, el punto perfecto para asomarse y vislumbrar la inmensidad de su famosa playa desde las alturas. Justo antes de emprender la bajada final, el camino os descubrirá las curiosas ruinas de un antiguo cargadero de mineral construido en 1909. Es fascinante imaginar cómo las vagonetas voladizas llegaban colgando por cables desde las minas lejanas hasta el islote de Malla Harria, donde los buques cargaban el hierro rumbo a Francia e Inglaterra.



El bosque escondido de Artikutza en Oiartzun
Para sumergirse en una de las masas forestales más puras y mejor conservadas, debemos conducir hacia Oiartzun y tomar el desvío señalizado hacia Artikutza-Aiako Harria. Tras recorrer unos 15 kilómetros por el puerto de Biandizt, llegaréis a la caseta del guarda en Eskas, donde se puede aparcar el coche para iniciar la marcha. Aunque este recóndito bosque está enclavado en tierras navarras, pertenece históricamente al Ayuntamiento de San Sebastián, por lo que conviene informarse previamente en el consistorio por si se requiere algún permiso especial de acceso. La ruta circular, señalizada con pintura amarilla y blanca, se realiza en unas tres horas bajo un dosel mágico de robles, hayas, abetos y castaños centenarios. Sus preciosos puentes de madera sobre regatas cantarinas configuran un entorno idílico para iniciar a vuestro bebé en el amor por el senderismo.



El Valle del Baztán y la misteriosa Infernuko Errota
El Valle del Baztán esconde tesoros rurales incomparables, y la ruta conocida como Infernuko Errota (el Molino del Infierno) es una de las más divertidas para hacer con la mochila portabebés. Situada entre Baztán y Echalar, el viaje en coche hasta allí regala un paisaje maravilloso de prados verdes, aunque cuenta con bastantes curvas. La caminata comienza junto al Restaurante Etxebertzeko Borda , lo que garantiza una excelente comida al terminar. El sendero, que se completa en una hora de paseo muy tranquilo, avanza en paralelo a la regata del infierno hasta alcanzar un fotogénico molino de madera suspendido sobre el río, el lugar exacto donde tradicionalmente las gentes de la zona acudían a moler el maíz.



Rutas por Señorío de Bertiz
A una hora de San Sebastián se encuentra el Señorío de Bertiz, un Parque Natural excepcional que alberga cinco hábitats diferentes, predominando el hayedo atlántico y los robledales soleados. Cuenta con un cómodo aparcamiento en la entrada, zona de merendero y un interesante Centro de Interpretación de la Naturaleza. Lo mejor de Bertiz es que ofrece una red de senderos de distintas duraciones que podéis elegir según el día. Para un paseo muy corto con el bebé, el sendero naranja de Erreparatzea recorre apenas 700 metros llanos a orillas del río Bidasoa en media hora.
Si buscáis algo más de caminata bajo los árboles, el sendero amarillo de Aizkolegi-Plazazelai o el sendero negro de Iturburua ofrecen recorridos de entre una y dos horas con pendientes moderadas. Para los que os animéis con excursiones de media mañana, los senderos de Suspiro e Irretarazu se adentran en el bosque profundo durante casi tres horas, permitiendo observar antiguos vestigios tradicionales como carboneras y almacenes de castañas, siempre rodeados del canto de las aves y el frescor de la vegetación baztanesa.

Estos son los senderos que podrás recorrer de menor duración a mayor duración (nosotros hemos visitado en varias ocasiones):
ERREPARATZEA (sendero naranja)

Este pequelño paseo discurre a orillas del río Bidasoa entre el acceso principal del parque y el puente y el palacio de Reparacea. Este camino fue el acceso principal a Bertiz hasta que se construyó el punte de Oronoz-Mugairi.
Longitud: 700 m. por el antiguo camino.
Desnivel: Terreno llano.
Recorrido total: 1,5 km.
Tiempo medio: Media hora.
AIZKOLEGI-PLAZAZELAI (sendero amarillo)

Este camino se conoce con el nombre de «camino de la paja», ya que el matrimonio Ciga, una vez construida la pista de Aizkolegi, y debido a los deficientes accesos al barrio de Orabidea de Baztan,permitía el paso de los carros de paja con destino a los caserios vecinos.
Longitud: 2,5km. por la pista y camino forestal de fuerte pendiente.
Desnivel: 290 m.
Tiempo medio: menos de 1 hora.
ITURBURUA (sendero negro)

Este sendero es una variante del de Suspiro,con menos recorrido.
La senda confluye con la pista forestal de Suspiro, una vez pasado el manantial de Suspiro y tras cruzar la regata del mismo nombre. La pista a su vez confluye con la de Aizkolegi a unos 2,4 km. del aparcamiento.
Longitud: 3 km. por sendas y pistas.
Desnivel: 180 m.
Recorrido total: 6 km.
Tiempo medio: 2 horas.
SUSPIRO (sendero rojo)

Este sendero es una variante del de Irretarazu,con menos recorrido.
La senda confluye con la pista forestal de Suspiro y esta a su vez con la de Aizkolegi a unos 2,4 km. del aparcamiento.
Longitud: 5 km. por sendas y pistas.
Desnivel: 200 m.
Recorrido total: 9 km.
Tiempo medio: 2,5 a 3 horas.
IRRETARAZU (sendero azul)

La senda de Irretarazu parte de la pista principal del parque a la altura de la Carbonera. A lo largo del recorrido se pueden observar restos de algunos de los usos tradicionales del bosque: el carboneo, el pastoreo, pequeñas construcciones para almacenar castañas, captaciones de agua… La senda finaliza en la pista de Aizkolegi a unos 3,6km. del aparcamiento.
Longitud: 7km. por sendasy pistas.
Desnivel: 200 m.
Recorrido total: 11 km.
Tiempo medio: 3,5 a 4 horas.
PLAZAZELAI (sendero morado)

El portillo de Plazazelai (540m.) marca el límite del Señorío de Bertiz con el valle de Baztan.
Longitud: 8km. por la pista forestal.
Desnivel: 390m.
Recorrido total: 16km.
Tiempo medio: 5 horas
Este es el único recorrido autorizado para ciclistas.
AIZKOLEGI (sendero verde)

La cumbre de Aizkolegi (830 m.), es el punto más alto de Bertiz. Es un magnifico mirador sobre Bertiz y los valles colindantes. Los últimos propietarios construyeron un palacete de verano del que se conservan las ruinas.
Longitud: Casi 11km. por la pista forestal del parque.
Desnivel: 680 m.
Recorrido total: 22km.
Tiempo medio: 6 a 7 horas
El Embalse de Lareo desde Lizarrusti en Ataun
El Parque Natural de Aralar es un macizo imponente, pero esconde accesos muy amables para ir con niños. Una de las mejores opciones es la ruta que se dirige al Embalse de Lareo partiendo desde el alto de Lizarrusti, en Ataun. Podéis estacionar cómodamente en el Centro de Interpretación del parque y, desde allí, emprender un precioso camino de unos 7 kilómetros en total. El sendero llanea entre hayas y zonas rocosas accesibles, requiriendo unas dos horas de marcha entre la ida y la vuelta. El entorno del embalse es de una tranquilidad absoluta, convirtiéndose en el rincón perfecto para sentarse en la orilla a comer y descansar antes de emprender el camino de regreso.




El Parque Natural de Pagoeta en Aia y la Ferrería de Agorregi
Pagoeta es un espacio natural del que es imposible no enamorarse, idóneo para perderse entre sus múltiples opciones de senderismo. Una de las rutas más recomendables arranca junto al jardín botánico del caserío Iturraran. Desde allí se desciende de forma muy agradable hasta la impresionante Ferrería de Agorregi, un ingenio hidráulico cuyos orígenes se remontan a comienzos del siglo XV. En aquella época dorada, el agua del río se utilizaba para mover las grandes palas que forjaban los tochos de hierro. Si planificáis bien la excursión, los fines de semana sobre las once y media de la mañana ponen en funcionamiento los molinos y las maquinarias, un espectáculo de agua y madera fascinante. Tras la visita, podéis ascender hasta el encantador pueblo de Aia para disfrutar de una buena comida tradicional antes de regresar al coche.
Para las familias que busquen vistas panorámicas, otra alternativa fantástica en Pagoeta consiste en aparcar junto al frontón de Aia y realizar el ascenso siguiendo las marcas de la montaña. En pocos minutos divisaréis el pueblo desde lo alto y podréis tomar el desvío a la derecha que conduce al Mirador de Burnigurutze. Desde esta atalaya natural, el sendero permite acercarse a descubrir los antiguos neveros tradicionales del parque y contemplar la espectacular falla geológica de Azkortehaitza antes de emprender el regreso a la villa.







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