Al Yazirat o Isla de Tarif procede directamente del árabe y fue el nombre original que se le otorgó en el año 710 a la actual Tarifa, el mítico rincón donde el comandante Tarik realizó su primer desembarco en la península ibérica, dando comienzo a la conquista musulmana en el 711. Situado a tan solo siete metros sobre el nivel del mar, en el punto geográfico más meridional de la península ibérica, este rincón destaca con luz propia entre los pueblos de Cádiz con playa que uno nunca se cansa de visitar.
Asomarse a su litoral es un ejercicio de asombro constante que nos hace admirar en qué lugar exacto del mundo nos encontramos, asombrados por la extrema cercanía del continente africano, que se dibuja nítidamente en el horizonte a unos escasos 14 kilómetros de la costa marroquí. Para exprimir al máximo la escapada, lo ideal es hacerse con un mapa en la Oficina de Turismo de Tarifa y recorrer paso a paso su fascinante núcleo histórico, declarado Bien de Interés Cultural en 2003, o expandir la aventura descubriendo otros pueblos que visitar en el mapa de la costa de Cádiz.
El casco histórico de Tarifa: un viaje por la antigua medina
Cruzamos los umbrales de las viejas murallas para adentrarnos en un laberinto de callejuelas encaladas que rezuman historia, leyendas y rincones resguardados del eterno viento de levante.

La Puerta de Jerez, el mercado de abastos y las plazas tradicionales
Nuestra inmersión cultural puede comenzar de forma perfecta en la monumental Puerta de Jerez. Durante los siglos XIII y XIV, el complejo recinto amurallado de Tarifa contaba con tres accesos principales; aunque las puertas del Retiro al este y del Mar al oeste acabaron desapareciendo con el devenir de los tiempos, la majestuosa Puerta de Jerez se conserva intacta custodiando el acceso norte.
Esta estructura se halla bellamente intercalada entre dos torres almenadas y está configurada por tres arcos consecutivos: el primero presenta una marcada tendencia ojival tallado en piedra arenisca, seguido por una bóveda de cañón con un arco de herradura y, finalmente, una bóveda esquifada que abre paso al tercer arco de herradura orientado hacia el interior de la población.

En el año 2000 fue restaurada con mimo, habilitándose en su interior un espacio idóneo para lucir el cuadro El Cristo de Los Vientos, una obra del célebre artista tarifeño Guillermo Pérez Villalta, todo ello coronado en la parte superior por un escudo histórico que recuerda la toma de la ciudad por el rey Sancho IV el Bravo en 1292.

Tras cruzar este umbral, si bajamos por la pintoresca Calle Jerez, giramos en María Antonia Toledo y avanzamos por la Calle Pintor Agustín Segura, nos toparemos entre las calles Colón y San Julián con el animado Mercado de Abastos de la ciudad. Construido con un precioso estilo neomudéjar aprovechando el espacio de un antiguo convento clausurado, el recinto cuenta con una vibrante galería dedicada en exclusiva a los puestos de pescado fresco y un gran patio central donde se ubica el bar del mercado, un sitio ideal para disfrutar de los desayunos locales y de frituras de pescado fresquísimo.
Justo antes de entrar al mercado, que abre de lunes a sábado de nueve de la mañana a dos de la tarde, es una parada obligatoria detenerse en la churrería Suárez, un establecimiento con solera abierto desde 1943 donde hay que probar sus legendarios churros artesanales.


Continuando el paseo en familia por el corazón de la medina gaditana, llegaremos a la Plaza San Hiscio, que lleva con orgullo el nombre de uno de los tres patrones históricos de Tarifa junto a San Mateo y la Virgen de la Luz. En épocas pasadas esta plazoleta era conocida popularmente como la Plaza del Perolero en honor al antiguo regidor Juan Fernández Riofrío, un aventurero portugués que tras marchar a Perú regresó a Tarifa cargado de plantas exóticas y coloridas aves americanas cuyas jaulas colgaba de los balcones, convirtiéndose en el gran atractivo diario para los niños del vecindario.
Muy cerca os espera la Plaza de la Paz, otra de las joyas más representativas de la arquitectura andaluz, repleta de casas encaladas y balcones rebosantes de flores.

La Parroquia de San Mateo, el Castillo de Guzmán el Bueno y la Isla de las Palomas
Callejeando un poco más hacia el centro urbano nos toparemos con la monumental Parroquia de San Mateo del siglo XVI, el principal templo religioso de la localidad. Desde este punto podemos caminar hacia la histórica Puerta del Retiro, donde hoy una placa conmemorativa señala el lugar exacto donde se ubicaba el antiguo acceso defensivo a la medina y donde fueron derrotadas las tropas napoleónicas en su intento fallido por conquistar Tarifa.
Tomando el rumbo hacia la calle Aljaranda con la Calle Amargura, os sugiero asomaros a la Plazuela del Viento; su nombre hace honor a su particular exposición geográfica y es el rincón perfecto para explicarles a los niños cómo la fuerza del viento de la zona ha ido modelando y erosionando las texturas de las fachadas con el paso de los años. Avanzando por la misma calle Amargura se alcanza la Plaza Santa María, presidida por su iglesia del siglo XIII edificada sobre los restos de una antigua mezquita islámica, que funcionó como iglesia mayor hasta la construcción de San Mateo, compartiendo espacio con el Ayuntamiento en la entrañable plaza conocida popularmente por los lugareños como la «plaza de la ranita».



El gran guardián de la costa es el Castillo de Guzmán el Bueno, una imponente fortaleza medieval situada sobre un saliente elevado que debe su nombre a la heroica y célebre gesta histórica de Alonso Pérez de Guzmán, alcaide del recinto. El precio de la visita general es de cuatro euros y ofrece un recorrido fascinante por las almenas que a los niños les encantará.
A escasos 300 metros se alza el Cerro de Santa Catalina, donde el cuerpo de ingenieros del Reino Unido construyó en 1813 un fuerte utilizando las rocas del propio cerro para asegurar las baterías defensivas vecinas; este fortín, levantado a 24 metros sobre el nivel del mar, imita de forma muy fotogénica las líneas de un castillo italiano y sirvió antiguamente como ermita.
El paseo urbano concluye dejando atrás el puerto por la calle Alcalde de Juan hasta la coqueta Playa Chica, el lugar idóneo para acercarse al foso situado bajo el puente de entrada a la Isla de las Palomas, donde se localiza la Punta de Tarifa, el punto geográfico más meridional de la península ibérica y de toda la Europa continental.

Las playas de Tarifa: paraíso salvaje de arena, dunas y ruinas romanas
El verdadero imán que sitúa a Tarifa en el mapa de los mejores pueblos de Cádiz con playa es su kilométrico litoral virgen, un parque natural donde la arena fina y los monumentos arqueológicos conviven bajo cielos infinitos.
De la Playa de los Lances a los paraísos del Kitesurf en Dos Mares
Si hay una experiencia verdaderamente imprescindible en este viaje familiar es dedicar jornadas enteras a caminar y disfrutar de sus impresionantes arenales. La más cercana al casco urbano es la Playa de los Lances, una inmensa alfombra de arena fina y blanca que se extiende a lo largo de 7.250 metros desde la propia Isla de las Palomas, quedando dividida en dos sectores naturales por la desembocadura del río Jara. Desde la orilla se divisa con una nitidez sobrecogedora el Estrecho de Gibraltar, las montañas de las costas africanas y la silueta de la sierra litoral de los Montes de Tarifa.

Continuando por la costa nos topamos con las Playas de Dos Mares y Arte Vida, situadas estratégicamente a la altura de los alojamientos homónimos. Estas zonas disponen de amplias áreas de aparcamiento y se han convertido en auténticos lugares de culto internacional para los apasionados del surf, el windsurf y el kitesurf.
El entorno está perfectamente acondicionado para pasar el día en familia al contar con servicios de duchas, aseos públicos, fantásticos chiringuitos a pie de playa y prestigiosas escuelas especializadas como Surfcentertarifa o Multiaventurapaloma, donde los niños más mayores pueden iniciarse de forma segura en el manejo de las cometas mientras disfrutáis del ambiente deportivo y los campeonatos de kitesurf que colorean el cielo tarifeño.



Las dunas de Valdevaqueros, la Cala El Mirlo y los tesoros de Bolonia
Uniendo la costa hacia el oeste se despliega el paraíso salvaje que conforman la Playa de Valdevaqueros y Punta Paloma, un espacio continuo de 4.050 metros de longitud. En su tramo occidental, la desembocadura del río del valle dibuja un precioso estuario que serpentea de forma paralela al mar a escasos metros de la orilla, creando zonas de aguas someras ideales para el juego de los más pequeños.
Toda la zona occidental está presidida por una colosal duna de arena dorada originada de forma artificial en la década de 1940; las autoridades militares de la época, buscando frenar el movimiento natural de la arena que amenazaba con sepultar sus instalaciones, levantaron empalizadas que terminaron acumulando una inmensa montaña de arena que posteriormente fue fijada mediante una densa repoblación forestal de pinos piñoneros.
Oculta en este entorno paradisíaco de dunas y pinos se esconde la Cala El Mirlo, una coqueta y resguardada ensenada de aguas cristalinas situada de forma estratégica entre Valdevaqueros y Punta Paloma.


El broche de oro del litoral lo pone la espectacular Playa de Bolonia, considerada una de las últimas y más bellas playas vírgenes del sur de España gracias a sus 3.800 metros de extensión. Custodiando la orilla se localizan las ruinas de la antigua ciudad romana de Baelo Claudia, un yacimiento arqueológico en un estado de conservación verdaderamente excepcional que nació originalmente sobre un asentamiento fenicio.
La urbe alcanzó un esplendor enorme como puerto marítimo estratégico de conexión con África, aunque fue la industria de la almadraba y la pesca del atún rojo la que rigió su economía. Descubierta en 1917 por un arqueólogo francés, la ciudad saltó de nuevo a la fama científica en 2013 cuando cuatro estudiantes de la Universidad de Cádiz lograron recrear la fórmula original del Garum, la mítica salsa romana que impulsó el comercio pesquero tarifeño hacia todos los confines del Imperio.
Hoy en día, el yacimiento cuenta con un magnífico centro de visitantes y un museo didáctico que se puede visitar en familia de forma completamente gratuita todos los días de la semana, exceptuando los lunes. Tras la lección de historia, un sendero de madera os guiará hacia la imponente Duna de Bolonia, declarada monumento natural en 2001; en su zona interior habitan pinos piñoneros, enebros y sabinas que a menudo mueren sepultados de forma natural por el imparable avance de la arena movida por el viento de levante, un proceso ecológico tan salvaje como fascinante que podéis complementar explorando las diferentes rutas de senderismo señalizadas de la zona.




Guía de servicios para tu familia: dónde comer y dormir en Tarifa
Para que vuestra escapada familiar por este paraíso gaditano sea redonda, la zona cuenta con una red excelente de restaurantes tradicionales y alojamientos idóneos para descansar con los niños tras un día repleto de emociones en la playa.
Para saborear la gastronomía local: Tarifa es un festín para el paladar y sus mesas ofrecen desde el clásico pescaíto frito y embutidos locales hasta carnes selectas de retinto y toques exóticos. Podéis disfrutar de un ambiente playero inmejorable en chiringuitos emblemáticos como Agua en la playa de los Lances, Lounge Beach, Arte Vida o el famoso Tangana —situado en la Nacional 340 a la altura del camping Valdevaqueros—. Para sentarse a comer con total comodidad, son opciones fantásticas el Restaurante El Mirlo en Punta Paloma, el tapeo tradicional del Bar Los Melli, la fusión marroquí-mediterránea de Mandrágora, las propuestas italianas de Geko, la cocina marinera del Restaurante El Ancla o el ambiente divertido y con encanto de El Lola.
Para descansar en familia: En pleno corazón del casco antiguo os espera Hotel La Casa de la Favorita, una preciosa mansión de 1850 cuidadosamente restaurada que se ubica en una plácida plaza peatonal a un breve paseo de la orilla, ofreciendo solo 8 habitaciones para garantizar una estancia acogedora. Si preferís despertar pegados al mar, el Hotel Beach Dos Mares se asienta junto a la playa virgen de Los Lances, regalando una piscina con vistas al Estrecho y siendo un alojamiento totalmente pet-friendly. En el centro, el Hostal Gravina ofrece una opción fantástica y asequible en una antigua casa familiar que conserva en su planta baja una pastelería tradicional abierta desde 1910. A las afueras, rozando el Parque Natural de Los Alcornocales, el Hotel Mesón de Sancho brinda paz andaluza entre árboles de alcornoque y una gran piscina exterior. Para las familias con bebés, el Hotel & Spa La Residencia Puerto es el alojamiento ideal al situarse entre el puerto y la medina, ofreciendo habitaciones de diseño mediterráneo, áreas de juegos infantiles, spa y alojamiento gratuito para menores de dos años. Cuenta con el Restaurante El Patio con las mejores especialidades de la zona. Finalmente, el moderno Hotel Kook Tarifa os regalará terrazas con vistas directas a África tras las viejas murallas, mientras que el Hotel Convento os permitirá dormir en un singular edificio del siglo XIX a tan solo 100 metros de la Puerta de Jerez.

Tip de Pepa: si viajáis a Tarifa con niños pequeños y el viento de levante sopla con demasiada fuerza en los grandes arenales de Valdevaqueros o Los Lances, no os preocupéis ni os quedéis en el hotel. El mejor truco de los lugareños es refugiarse en la encantadora Playa Chica, situada justo al inicio del puente de la Isla de las Palomas.
Al estar orientada al resguardo de los acantilados y el puerto, sus aguas permanecen tranquilas como una piscina y la arena queda completamente protegida del azote del viento, garantizando una tarde de juegos playero cómoda y segura para toda la familia.
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Un comentario
Gracias a todos por haber dedicado tiempo a leer el artículo 🙂