Descubrir la Costa Brava en familia implica, casi de forma obligatoria, hacer una parada en uno de sus municipios más fotogénicos y espectaculares. Nos referimos a Cadaqués, un pintoresco enclave de origen medieval que conserva intacta su esencia marinera. Este pueblo pesquero se sitúa en la zona más oriental de la península ibérica.
Históricamente estuvo rodeado por una imponente muralla defensiva. En la actualidad, de aquella estructura solo se conserva un antiguo baluarte que está integrado en el propio edificio del Ayuntamiento. Perderse por su casco histórico es una auténtica delicia. Sus cuidadas galerías de arte, sus esculturas públicas, su artesanía local y su gastronomía tradicional os sorprenderán y enamorarán a cada paso.
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Guía práctica para moverte por el pueblo
Para comenzar vuestra ruta, podéis acercaros a la Oficina de Turismo local. Se encuentra ubicada justo al lado del Ayuntamiento, en la calle d’es Cotxe número 1. Allí os facilitarán mapas detallados del municipio.

El reto de aparcar en la Costa Brava
Estacionar el vehículo en Cadaqués durante los meses de verano puede convertirse en una tarea bastante complicada para las familias. Por suerte, podéis dirigiros directamente a la zona de la Riera de San Vicenç.
Es un espacio gratuito y se encuentra situado muy cerca de los principales puntos de interés. Eso sí, debéis tener muy en cuenta que los lunes por la mañana es obligatorio retirar el vehículo de allí. En ese espacio exacto es donde se monta semanalmente el tradicional mercadillo ambulante de Cadaqués.
Paseo marítimo y playas urbanas
Todo el frente marítimo de la localidad está perfilado por encantadoras playas pequeñas de arena fina y piedras. Son perfectas para refrescarse y darse un baño tranquilo con los niños a lo largo del día.
Entre las más conocidas destacan la playa de Port Alguer, la playa des Portal, la playa des Poal, la playa des Pianc y la playa Ses Oliveres. Todas ellas están conectadas por un cómodo y agradable camino llano. Es una ruta ideal para recorrer con niños pequeños sin cansarse lo más mínimo.



Ruta por las calas y la arquitectura modernista
La playa de Port Alguer es la más cercana a la emblemática Iglesia de Santa María. También se la conoce históricamente como Portdoguer. Esto se debe a que antiguamente era el puerto donde los artesanos elaboraban los pequeños barriles o dogues para conservar el pescado.

El legado de Dalí y los indianos
Si buscáis el arenal más amplio del centro, la playa des Portal es vuestra mejor opción. Está rodeada de hermosos olivos de una variedad autóctona excelente y luce una imponente estatua de bronce de Salvador Dalí. Fue realizada por el escultor Ros Sabaté en el año 1972.
Siguiendo el litoral os toparéis con las pequeñas playas des Poal y des Pianc, repletas de barcas varadas en la orilla y rodeadas de terrazas. Finalmente, la playa Ses Oliveres marca el final del paseo junto a varios chiringuitos idóneos para descansar.
Además de su pasado marinero, el municipio cuenta con un valioso patrimonio arquitectónico indiano. Los cadaquenses que se enriquecieron en América regresaron construyendo majestuosos edificios modernistas. El ejemplo más espectacular en pleno paseo es la Casa Blaua o Casa Azul, edificada para la familia Serinyana entre 1910 y 1915. Su nombre rinde homenaje a la preciosa cerámica azul de su fachada.

Artesanía y cultura local
El arte inunda cada esquina de este rincón de Girona. Durante vuestro paseo podréis visitar tiendas de cerámica tradicionales con mucha historia. Destaca especialmente el establecimiento de Joaquim Saló, ubicado en la avenida Caritat Serinyana número 16 desde el año 1910. Es una parada obligada para comprar un recuerdo auténtico.

También merece la pena acercarse al Casino de la Sociedad de la Amistad, situado en la plaza del Doctor Trémols. Esta entidad cultural fundada a finales del siglo XIX cuenta con un animado bar con terraza exterior ideal para tomar algo.

Secretos del casco antiguo y museos imprescindibles
Cadaqués custodia más de diez galerías de arte contemporáneo. La gran mayoría se esconden entre las serpenteantes callejuelas empedradas de su centro histórico.

El encanto del rastell
Caminar por el barrio viejo os permitirá pisar el antiguo pavimento original del pueblo, conocido como rastell. Este suelo está hecho totalmente a mano empleando piedras pulidas extraídas directamente de la orilla del mar.

Es un laberinto precioso de casas blancas con portones de colores vivos, buganvillas de tonos intensos y murales artísticos. Vuestro paseo por las alturas debe culminar en la Iglesia de Santa María. De estilo gótico tardío, fue iniciada a mediados del S.XVI. La antigua iglesia fue destruida por el famoso pirata turco Barbaroja que asaltó el pueblo en 1543. El nuevo templo se reconstruyó con el dinero de los pescadores que salían a la mar los días prohibidos.
Los versos del cadaquense Frederic Rahola y Trémols dicen:
La iglesia de mi pueblo
la hicieron los pescadores
trabajando los días de fiesta
en bien de nuestro Señor.

La huella del genio en Portlligat
Para empaparse de la cultura de la zona, os sugiero visitar el Museo Municipal de Cadaqués, dedicado por entero a la biografía y obra de Salvador Dalí.

No obstante, la experiencia cumbre la viviréis visitando la Casa-Museo Salvador Dalí en la bahía de Portlligat.

Esta pequeña villa marinera se sitúa a tan solo un kilómetro y medio de distancia y se puede llegar caminando tranquilamente. Esta residencia fue el único hogar estable del genial pintor catalán desde 1930 hasta 1982. La visita al interior dura unos 40 minutos y permite conocer su estudio y sus estancias privadas.

En el mismo muelle de Portlligat podréis contratar divertidas excursiones en barca de casi una hora. De hecho, veréis la barca original que utilizaban Dalí y Gala en sus jornadas marineras. Si preferís una actividad de turismo activo con los niños, podéis alquilar kayaks a través de empresas locales para explorar las aguas tranquilas de la cala.


Aventuras naturales en el Parque Natural del Cap de Creus
Los alrededores de Cadaqués custodian paisajes naturales de una belleza salvaje sobrecogedora. Una excursión familiar clásica y muy asequible es el sendero que conduce hacia el faro de Cala Nans.

Senderismo hacia Cala Nans
Esta ruta de senderismo tiene una distancia total de 5,43 kilómetros entre ida y vuelta. El trayecto se realiza en un tiempo aproximado de una hora y cuarenta minutos y su dificultad es baja.
El camino nace al salir del pueblo, justo en la playa de Portdoguer. Está perfectamente señalizado y regala unas vistas panorámicas espectaculares del perfil blanco de Cadaqués. Además, durante la caminata podréis aprovechar para daros un baño refrescante en las aguas cristalinas de la preciosa cala Sa Sabolla antes de alcanzar el faro.


Los tesoros de Tudela y el cabo
A unos treinta minutos en coche del centro os adentraréis en el corazón del Parque Natural del Cap de Creus. Si os gusta caminar, podéis realizar el camino antiguo que une Cadaqués con el cabo en una travesía moderada de cuatro horas. En el propio parque os recomendarán realizar los senderos locales 15 y 17.
La ruta 15 parte desde el mismísimo faro y os guiará hacia la espectacular punta del cabo y la cueva del Infierno. Por su parte, la ruta 17 discurre por el paraje de Tudela, un entorno geológico fascinante que inspiró al propio Dalí y que os permitirá bañaros en cala Culleró.


Dónde comer y dormir: gastronomía y hoteles familiares
La gastronomía local es otro de los grandes atractivos de Cadaqués. La cocina marinera y los productos frescos del mar de Amunt protagonizan las cartas de sus mejores restaurantes.
Los mejores restaurantes de Cadaqués
Si buscáis saborear una escalivada tradicional, anchoas de la zona, gambas frescas del Cap de Creus y pescado del día, os recomiendo reservar mesa en el mítico Casa Anita. Para disfrutar de arroces espectaculares frente al mar y una mousse de crema catalana casera, el Restaurante Can Rafa es un acierto seguro.
Otras opciones culinarias de gran nivel son la Enoteca MF, idónea para tomar tapas de calidad en su terraza del paseo, o el Chiringuito de la Mei a pie de playa. Para una cena informal con niños, la Pizzeria César es un espacio pionero con unas pizzas excelentes. Finalmente, podéis explorar las propuestas de autor de los restaurantes Cadaq’s, Compartir (con reconocimiento Michelin), El Sueño, La Sirena o El Viatge, terminando la noche escuchando música en directo en el legendario Café de La Habana.

Alojamientos recomendados para la familia
Encontrar un buen hotel o apartamento es esencial para reponer fuerzas tras las caminatas por las rocas del cabo. El municipio cuenta con alternativas de alojamiento fabulosas que se adaptan a las necesidades de cada familia.
Si preferís la comodidad y la independencia que ofrecen los apartamentos independientes, opciones como el Beautiful Apartament o el céntrico Apartamento Poal os garantizarán una estancia redonda. Para quienes buscan vivir una experiencia única rodeados de viñedos, la finca Sa Perafita es una joya absoluta. Por último, si preferís la atención de un hotel céntrico o boutique, os encantará el trato de L,Hostalet de Cadaqués, el confort del Hostal el Ranxo o el lujo exclusivo del Hotel Boutique Villa Gala.

Tip de Pepa: si visitáis la Casa-Museo de Dalí en Portlligat con los niños, recordad que es totalmente obligatorio reservar las entradas por internet con bastante antelación. Las plazas diarias son muy limitadas para preservar el espacio. Al acabar la visita, os sugiero subir a la zona del jardín exterior; a los peques les llamará mucho la atención descubrir los curiosos sofás con forma de labios y las famosas esculturas de huevos blancos gigantes que decoran los tejados
4 respuestas
He leído la entrada y me has dejado los «dientes largos». Felicidades me ha gustado muchisimo y las fotos son maravillosas.
Gracias Manolo,un gustazo siempre leer tu comentario. Y ya sabes coge la bici y ací¨rcate al faro de Creus 😉
Un pueblo que enamora
Así es 😉 Saludos